Agile de verdad vs. postureo: señales de alerta y soluciones prácticas

Hola, ¿qué tal? ¿cómo estás? hoy te vengo a hablar de algo muy importante hoy en día. Te pregunto: ¿Tu equipo trabaja en Agile… o solo lo parece? ¿Tu equipo dice que es ágil, pero las decisiones se siguen tomando arriba? ¿Las reuniones siguen siendo eternas? ¿Los sprints se alargan o dicen que hay sprint pero de sprint tienen poco?

 Si algo de esto te suena, quédate, porque en este post te voy a dar una lista, clara para detectar la falsa agilidad y, lo más importante, cómo empezar a corregirla.

Para que la agilidad funcione, hay que saber cómo bajar a tierra todo lo que nos cuentan, que suena muy bonito, pero no está aterrizado a nuestro día a día. Por esto, entre alguna otra razón, fue por la que escribí el libro ¡Sí a la AGILIDAD! Para aterrizar conceptos que los equipos me decían no saber cómo hacer para aplicar en su día a día.

Por esto, qué vas a encontrar en este post:

  • Un listado de señales claras que indican una agilidad superficial o mal entendida.
  • Ejemplos concretos de situaciones reales que lo avalan.
  • Y consejos prácticos para pasar de lo decorativo y del postureo, por qué no decirlo, a lo transformador.

Empezamos por las señales de la falta agilidad:

Señal 1: Hay ceremonias, reuniones… pero no conversaciones

Muchas veces vemos que hay daily, retro, sprint planning… pero todas son de la misma forma y no difiere el contenido de unas a otras. Yo me quedo alucinada muchas veces.

Te cuento un caso real: un equipo hacía retros mensuales, dailys y reviews, pero el contenido de las reuniones era siempre lo mismo. ¿Cómo vais con la tarea?

A mí esta pregunta me dejaba anonadada, porque para una review está bien, pero para una retrospectiva (os dejo el link de los post que he publicado sobre ellas) esta pregunta no tiene lógica. ¿Qué sucedía? Que hacer estas reuniones era una formalidad, no una herramienta de mejora.

Solución práctica: Antes de cada ceremonia o reunión pregúntate: ¿qué quiero lograr con esta reunión? ¿cuál es el objetivo? ¿cómo me tengo que preparar? Y después, bloquea tiempo (¡de verdad!) para aplicar lo acordado. Menos puntos, más acción.

Señal 2: El control sigue en manos de unos pocos

Uno de los principios ágiles más potentes es la autonomía del equipo. Pero si las decisiones importantes siguen viniendo “de arriba”, no estamos en cultura ágil, estamos en jerarquía con tableros.

Te pongo otro ejemplo, además muy típico: el equipo define tareas, pero alguien externo cambia las prioridades cada dos días. Resultado: frustración, microgestión y burnout, vamos, que la gente se quema.

Cuál podría ser una solución: establecer en los acuerdos de quipos la “no interrupción durante el sprint” para blindar el foco y empoderar al equipo y si hay que interrumpirlo que el motivo sea de peso elevado, no porque alguien externo al proyecto lo decida.

Señal 3: No se habla del elefante en la sala

¿Tu equipo evita ciertos temas? ¿no se cuestionan dinámicas ni decisiones? ¿las retrospectivas son demasiado “correctas”? Entonces, hay algo que no está funcionando.

La seguridad psicológica es la base de cualquier equipo ágil. Sin ella, no hay feedback real, ni mejora, ni confianza. Las personas tienen que sentir que pueden hablar sobre lo que opinan y sienten, y si esto no es así, no podremos tener equipos ágiles.

Te cuento otro caso real: un equipo parecía funcionar bien hasta que alguien, en una sesión conmigo, una persona dijo algo como: “nunca hablamos de lo que no sale bien porque tememos quedar mal” Esto desbloqueó un diálogo que llevaba meses pendiente y desde aquí comenzamos a trabajar para mejorar el ambiente y la confianza entre el propio equipo y con el propio manager.

Sugerencia si te sucede algo parecido: introduce dinámicas que inviten a los miembros del equipo a expresar sus opiniones sin miedo y para ello cero juicio y como siempre digo “estamos en las Vegas y lo que aquí pase, aquí se queda”.

Señal 4: El Product Owner o Dueño de Producto es un buzón o un jefe encubierto

Un buen Producto Owner no es solo quien escribe historias de usuario, es quien representa al cliente, facilita decisiones y cuida la visión de producto. Si se limita a hacer de intermediario o actúa como jefe, no es un Product Owner, es otra cosa. Y no sé tú, pero esto es algo que yo lo veo de manera muy habitual en las organizaciones.

El último caso real, igual te cansas de oír casos reales, pero creo que ayudan mucho a entender qué es lo que está pasando hoy en las organizaciones. El otro día voy a una empresa y me dice un manager: “Sabes Cris, ahora soy PO” y le digo: “ah, muy bien, ¿has cambiado de funciones entonces?” y me responde: “Bueno, no mucho, realmente es lo mismo que antes solo que ahora hago el backlog y lo priorizo”. Pensé: “estupendo” otro jefe encubierto con el nombre de Product Owner.

Solución para esto: empieza por redefinir el rol del PO con el equipo e incluso antes, realmente necesitas un PO si no vas a trabajar con marcos de trabajo ágiles. Recuerda que tu puedes tener un equipo ágil sin aplicar “metodologías” ágiles. Y es que esto no se tiene en cuenta…

Vamos a por la última señal:

Señal 5: “Agile” se usa como excusa para improvisar

Agile no es caos. No es hacer lo que se quiere, cuando se quiere. No es “esto lo metemos en el sprint ya porque sí”.

Si usas Agile como excusa para la falta de planificación o foco, acabas quemando al equipo y desvirtuando el proceso y lo que realmente es la cultura ágil y su forma de trabajar.

Para esto: define ritmos estables, planifica de verdad y crea acuerdos de quipos para que todos sepan qué se puede mover… y qué no. Te dejo el link del post de acuerdos de equipo que seguro que te ayuda muchísimo, son clave en la cultura ágil.

Estas son algunas de las señales básicas para identificar que lo que estamos haciendo no es realmente agilidad.

Ahora te paso una lista rápida para identificar si esto es agilidad real o falsa:

Haz esta mini auditoría en tu equipo. Si marcas más de 3 “sí”, toca revisar:

  • – ¿Tenemos ceremonias/reuniones sin propósito claro y/o que duren más de lo marcado?
  • – ¿Las decisiones siguen viniendo de fuera del equipo o del manager/jefe/responsable?
  • – ¿No hablamos de lo que no funciona realmente?
  • – ¿El Product Owner es más jefe que facilitador?
  • – ¿Cambiamos cosas sin acordarlas ni priorizarlas de forma colaborativa?
  • – ¿Las retrospectivas no se traducen en cambios visibles?

En resumen, si aplicas estos ajustes vas a notar:

– Equipos más comprometidos, autónomos y enfocados.

– Decisiones más coherentes con los valores ágiles.

– Menos desgaste, más colaboración real.

– Y una cultura donde la mejora continua es vivida, no decorada.

Cuéntame, ¿en qué punto de madurez Agile crees que está tu equipo hoy? Te leo y te respondo.

Espero que este post te haya ayudado, si tienes cualquier duda o cuestión, escríbeme que te leo. Y como siempre, si este contenido te ha resultado interesante y crees que puede ayudar a más gente, ¡suscríbete y comparte!

Cristina González Manzano

Facilito que líderes y equipos trabajen con foco, agilidad y resultados

Consultora de Talento. Coach Certificada. SCRUM Master. Agile Coach. CoP Management 3.0. HCMP.

contacto@cristinagmanzano.com

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