Hola, ¿qué tal? ¿cómo estás? Hoy te vengo a hablar sobre algo que me preguntáis mucho cuando arranca el curso en septiembre y en lo que últimamente he estado reflexionando y profundizando muchísimo a nivel personal y profesional: el día que decidí cambiar las reglas de mi juego, dejar de ser una mera ejecutora y empezar a liderar mi propio valor. Pues bien, en esto me voy a centrar hoy.
Yo te pregunto: ¿sientes que estás atrapado en el día a día, haciendo mil cosas bien, pero esperando a que alguien reconozca tu valor o te dé una oportunidad? ¿Te da miedo dar un paso al frente y proponer cambios drásticos en cómo haces las cosas por temor a equivocarte?
Si estás listo para dejar de estar en la última fila, ponerte en la primera y empezar a marcar tú el ritmo de tu carrera en esta nueva temporada, quédate, porque hoy te voy a contar: La trampa de la zona de confort de la ejecución y por qué te está apagando. El «clic» personal que me hizo cambiar por completo mi mentalidad ante los proyectos. Y cómo romper la parálisis por análisis para empezar a proponer valor estratégico con paracaídas y sin tirarnos a la piscina sin agua. Ya sabes que esto es algo que yo digo mucho: en la piscina tiene que haber agua y hay que llevar paracaídas, si no, el camino no será tranquilo.
Verás, a menudo nos da pánico cambiar las reglas de nuestro juego porque confundimos «estar cómodos» con «estar creciendo». Nos da miedo salir de la zona de confort de lo que ya sabemos hacer bien. Nos volvemos expertos en reaccionar a lo que nos piden, en apagar fuegos ajenos y en cumplir expedientes, pensando que el siguiente paso llegará solo. Pero las reglas del mercado actual han cambiado: ya no premian a quien mejor obedece, sino a quien propone soluciones con agilidad y mentalidad estratégica.
Aquí te voy a contar lo que me pasó a mí misma. Hubo un momento en mi carrera en el que yo jugaba sobre seguro. Trabajaba en la universidad, hacía formaciones puntuales y colaboraba ya con consultoras en temas de formación y selección de personal. Estaba bien, todo funcionaba bien, sí, pero yo sentía que no aportaba mi verdadero potencial, que me limitaba estar con un contrato a jornada completa en un lugar. Tuve claro que quería emprender, pero “el mundo” me decía que tenía un contrato fijo, estable, que cómo iba a desaprovechar esa oportunidad. Esto fue algo que durante un tiempo me absorbió, pero un día, todo cambió. Empecé a trazar un plan para poder dejar mi trabajo fijo y, definitivamente, emprender al 100% como era mi sueño. Dejé de lado lo que escuchaba por fuera y solo me centré en lo que yo quería y en cómo hacer para lograr mi objetivo.
Pasé de esperar la validación externa a validar yo mi propia propuesta de valor. Este proceso no fue fácil, pero tampoco diría que me llevo demasiado tiempo, quizás medio año, y es que cuando algo lo tienes claro, a veces solo es decir “allá voy”.
Cuando decides transformar tu mentalidad y dejas de permitir que lo externo te afecte, el verdadero enemigo no es la duda, es la inercia. El entorno siempre va a intentar empujarte hacia lo seguro, hacia la rutina conocida, y dar un paso al frente da vértigo por el miedo a la exposición o al rechazo. Pero la transformación real empieza en uno mismo: exige la valentía de levantar la mano, salir del rol de mero «cumplidor» y asumir el liderazgo de lo que de verdad quieres construir, entendiendo que experimentar es la única forma de avanzar.
¿Qué te propongo si quieres cambiar las reglas de tu juego este septiembre y empezar a liderar tu propio camino con foco y decisión? Que esta misma semana bloquees 20 minutos en tu agenda para hacer un ejercicio muy práctico. Coge papel y boli (ya sabes que escribir a mano ayuda a que el cerebro interiorice las cosas muchísimo mejor que una pantalla) y responde a esto: Si dejaras a un lado el miedo y lo que «el mundo» espera de ti, ¿cuál es el proyecto o el cambio real que te atreverías a poner en marcha hoy mismo? Escríbelo. No pienses en los impedimentos, piensa en lo que de verdad quieres construir. Una vez plasmado, elige una pequeña acción de esa idea y haz que pase, muévete.
Mover ficha no es saltar al vacío; es avanzar con orden, foco y paracaídas.
Por esto, si sientes que estás jugando en una liga que te queda pequeña, si llevas meses esperando el momento perfecto para demostrar de lo que eres capaz o permitiendo que las opiniones externas te frenen, por favor, toma acción. La verdadera transformación empieza por tener la valentía de liderar tus propias decisiones.
Cuéntame, ¿cuál es esa regla de tu juego profesional o personal que estás deseando cambiar este curso? ¿Qué propuesta vas a poner sobre la mesa esta semana?
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Cristina González Manzano
Consultora de Talento & Cambio I Estrategia de Carrera
Coach PCC ICF I SCRUM Master I Agile coach I Mentora de transición Profesional
Impulso resultados con IA
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