Tu equipo necesita discutir más

Hola, ¿qué tal? ¿cómo estás? Hoy te vengo a hablar sobre una situación que me encuentro con mucha frecuencia en los equipos con los que trabajo y que a muchos líderes “les vuela la cabeza” cuando se la pongo sobre la mesa: el peligro de los equipos en los que nunca pasa nada, donde nadie discute y todo el mundo parece estar siempre de acuerdo. Pues bien, en esto me voy a centrar hoy.

Yo te pregunto: ¿en las reuniones de tu equipo todo el mundo asiente con la cabeza? ¿Nadie rebate jamás una idea, nadie cuestiona una decisión y al final los proyectos salen adelante con un silencio absoluto? Si es así, déjame decirte que no tienes un equipo alineado; lo más probable es que tengas un equipo anestesiado, por decirlo de alguna manera.

Si estás listo para deconstruir el mito del equipo idílico y entender por qué la incomodidad es necesaria para avanzar, quédate, porque hoy te voy a contar:

– El peligro real detrás de las reuniones donde imperan las sonrisas constantes y el silencio absoluto.

– Cómo el miedo a la exposición y el conformismo bloquean la agilidad y sabotean los resultados del negocio.

– Y mi método para poner las verdades incómodas sobre la mesa y lograr un compromiso real.

Verás, nos han dicho siempre que un buen equipo es aquel donde reina la paz, donde todos se llevan bien y donde las reuniones son balsas de aceite. Buscamos esa falsa armonía porque nos incomoda el debate y nos da pánico la confrontación. Pero las organizaciones, los equipos que marcan la diferencia no son los que no discuten; son los que saben cómo discutir bien. Si en tu mesa de trabajo nadie se atreve a decir «esto no lo veo» o «creo que esto es una tontería», hay miedo a la exposición o indiferencia. Y ambas cosas son pésimas para el negocio.

Aquí os voy a contar lo que yo misma hago en mis proyectos. Cuando entro a trabajar con un equipo nuevo y veo que todo es demasiado políticamente correcto, me saltan todas las alarmas. Yo no voy a las empresas a hacer que la gente se dé abrazos; voy a conseguir resultados con foco y claridad. Por eso, cuando noto ese silencio incómodo donde nadie quiere mojarse, soy yo la que provoca que salgan las verdades incómodas. Hago las preguntas difíciles, rasco en los desacuerdos que se quedan en los pasillos y fuerzo a que la tensión latente salga a la luz. Al principio el ambiente se tensa, sí, pero es que cuando la incomodidad sale, es cuando de verdad se empieza a construir sobre una base real y honesta.

Cuando decidimos romper esa falsa calma, es cuando nos damos cuenta de que el conflicto, cuando está enfocado en la tarea y no en las personas, es el mayor motor de innovación que existe. El problema es que confundimos discutir ideas con atacar identidades. Las personas muchas veces se lo llevan a lo personal y eso hay que trabajarlo previamente.

Pensamos que si alguien rebate nuestra propuesta, nos está atacando a nosotros. Y ante ese miedo al rechazo o a generar mal ambiente, la gente prefiere callarse, guardarse las soluciones buenas y dejar que el proyecto avance hacia el desastre con el visto bueno de todos. Pero para mejorar y funcionar realmente bien como equipo, la valentía de levantar la mano y cuestionar las cosas debe existir. No podemos mejorar un proceso si nos da miedo decir que no funciona.

Por ello, si lideras un equipo o formas parte de uno donde las reuniones son monólogos y nadie se sale jamás del guion por comodidad o por respeto mal entendido, por favor, empieza a cambiar las reglas del juego. No busques que todo el mundo sonría a la primera; busca que la gente confíe lo suficiente entre sí como para poder decirse las verdades a la cara sin que nadie se lo tome como algo personal. La tecnología y los procesos cambian, pero la capacidad de un equipo para tener debates valientes y honestos es lo único que nos garantizará seguir marcando la diferencia.

Cuéntame, ¿cómo son las reuniones en tu equipo? ¿Se discute de verdad o vivís en una armonía artificial?

Cualquier duda o cuestión, puedes escribirme. Y como siempre, si este contenido te ha resultado interesante y crees que puede ayudar, ¡suscríbete si aún no lo has hecho y comparte!

Cristina González Manzano

Consultora de Talento & Cambio I Estrategia de Carrera

Coach PCC ICF I SCRUM Master I Agile coach I Mentora de transición Profesional

Impulso resultados con IA

contacto@cristinagmanzano.com

Compartir

Ver Más Post